
Cuando mi conversión empezó... y me llevó al Templo del Niño Jesús de Praga, la luz de su divinidad llegó hacia mí y me permitió ver su grandeza, su poder, su inocencia que transforma los corazones llenándolos de Paz y Esperanza. Mi Alma cambió... me conectó con Dios.
Verlo tan pequeño en apariencia y tan grande en Espíritu, me dió un revolcón que cambió para siempre mi pensar; ahora que mi sobrino es mi vida y en su inocencia reconozco al Salvador, entiendo el por qué Alabar a Él Niño Dios es imprescindible.
Porque cuando Jesús decía: "Dejad que los niños vengan a mi". Se refería a dejar que las Almas puras creadas por Dios se acerquen a Él, porque nuestros cuerpos impuros nunca lo alcanzarán; pecamos con la mente, con nuestros actos humanos, pero si logramos mantener nuestras almas puras e inocentes, de seguro alcanzaremos la Santidad.
Cuando necesites Luz en tu camino, tomar decisiones o simplemente un consuelo, solo repite: DIVINO NIÑO JESÚS, SE TU MI LUZ. Y enseguida encontrarás las respuestas y la Paz que tu corazón necesitan para calmar las tempestades del alma. Lo he experimentado en numerosas ocasiones, y si no hubiera sido por eso, no habría salido de las sombras de la incertidumbre y ansiedad que a veces me embargan.
