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Una Madre que te busca

Cada vez que alguna duda me asalta, mi Madre del cielo, se las ingenia para llamarme de nuevo, porque cuando hay dudas es que me he alejado de ella y no he buscado su consejo, su guía, su amparo.

Si, ella es María ¡Nuestra Señora del Buen Consejo!



Hace algo mas de 1 año, yo escuché de esta Advocación en el Canal de YouTube de los Caballeros de la Virgen en Colombia, y desde ese mismo instante la comencé a invocar, como no conseguía su imagen en los almacenes religiosos que conocía, la busqué en Google y de la imagen que encontré hice una impresión. Sin embargo con el pasar de los meses... la veía y decía la jaculatoria, pero ya.

Por un tema personal, me ví involucrada de nuevo en la sosobra de no saber qué hacer, cómo manejar la situación que tenía ante mis ojos, que llevaba tanto tiempo presentándose, repetiéndose una y otra y otra vez, como un círculo vicioso sin fin, pero del cual ya que me quería salir.

Oraba sin saber cómo salir de la misma y me dejé llevar por el miedo de nuevo.

Un día recibo un email que decía que tenía en camino un regalo del cielo, de mi Madrecita querida, la que Jesús me había dado en la Cruz justo un mes antes.

Llega la correspondencia, y Oh sorpresa, La Virgen del Buen Consejo me visita y llega para quedarse a mi lado.

Hay supe que ella era lo que necesitaba para salir del hoyo oscuro en el que me encontraba, y las cosas se fueron dando. El Camino se despejó, ví la cara oculta de la situación, comprendí que aunque tengo errores (porque soy un ser humano como cualquier otro), no tengo por qué seguir dejando que mi vida sea manipulada. Nuestra Señora me da la seguridad de caminar a su lado, aceptándome como soy, y finalmente es con ella con quien quiero estar el resto de mi vida mortal y seguirla en la eternidad. Ella es la única por quien merece la pena luchar, a quien se debe servir y amar sin condiciones, como ella me ama a mí.

Se las presento... y les dejo la inquietud de hablar con ella y pedirle siempre consejo, para poder llevar una vida consagrada a Dios, bajo su amparo y siguiendo a Nuestro Señor Jesucristo, para poder alcanzar la Santidad de la Vida Eterna a su lado. ¡AMÉN!